Nancy Dow fue modelo y actriz y, durante años, tuvo una relación muy cercana con su hija Jennifer Aniston. Pero también era muy crítica con su apariencia: Jennifer contó que su madre solía señalarle que tenía la nariz demasiado grande y los ojos demasiado juntos.


Todo cambió en 1996, cuando Nancy concedió una entrevista sobre su hija a un programa sensacionalista de televisión. Tres años después publicó From Mother and Daughter to Friends, un libro sobre su relación familiar que Jennifer sintió como una traición.

Madre e hija dejaron de hablar durante casi nueve años. Nancy tampoco fue invitada a la boda de Jennifer con Brad Pitt en 2000.
Durante aquel distanciamiento, Jennifer contó que solo quería escuchar una frase de su madre: “Lo siento, lo entiendo”.
Con el tiempo lograron acercarse nuevamente. En 2005, Aniston confirmó que habían retomado el contacto poco a poco y años después aseguró que habían dejado atrás parte de sus diferencias.
