Jessica, de 23 años, creyó que su úlcera era estrés laboral; era cáncer y ahora su lengua es piel de su brazo con un tatuaje

Por Carlos Valencia
1 October, 2026

Jessica Tappenden-Rowell tenía 23 años cuando notó una llaga debajo de la lengua.

Era mayo de 2024 y acababa de empezar un trabajo nuevo. Pensó que era agotamiento y la ignoró durante meses, hasta que comer tomates, naranjas o limones le dolía y bostezar le arrancaba lágrimas. Una biopsia en agosto y los resultados de septiembre confirmaron lo impensable: carcinoma de células escamosas en estadio uno.

El 1 de octubre, en el hospital Castle Hill, los cirujanos le extirparon la parte cancerosa de la lengua. Para reconstruirla, tomaron un trozo de piel de su antebrazo de unos 15 por 5 centímetros, junto con una vena y una arteria que le devolvieron el flujo de sangre. En ese brazo llevaba tatuadas las letras BOA, de un festival que le costó unos 100 dólares. Hoy el tatuaje se ve bajo su lengua.

Despertó en cuidados intensivos con una traqueotomía temporal y pasó dos meses con comida blanda. Aún no siente el sabor del lado derecho y el pan y el chocolate se le pegan al paladar. Está libre de cáncer y su advertencia es concreta: si una úlcera no desaparece en dos semanas, hay que revisarla.

Puede interesarte