En pleno HYROX Beijing, la atleta australiana Joana Wietrzyk, sufrió un accidente que hubiera sacado a cualquiera de la pista: perdió el control de su intestino frente a cientos de personas.

Pero no se detuvo, no bajó el ritmo, no miró atrás. Siguió empujando cada estación como si nada hubiera pasado.

Cruzó la meta con la cabeza en alto y el cuerpo entero dolorido, y cuando revisaron los tiempos la sorpresa fue total: quedó primera, por delante de 152 competidoras.
Hay victorias que se ganan con las piernas, y otras que se ganan con algo mucho más difícil de entrenar.
