Elizabeth Key Grinstead nació hacia 1630 en Virginia. Su madre era una mujer africana esclavizada; su padre, un plantador inglés.

Cuando murió el dueño de Coan Hall, los administradores de su herencia la clasificaron como esclava. Ella no aceptó ese destino. Con William Grinstead como abogado, llevó su caso a los tribunales a mediados de la década de 1650 y apostó por argumentos que en aquella época pesaban: su padre inglés la había reconocido, había sido bautizada en la Iglesia de Inglaterra y había quedado bajo servidumbre por contrato, no como esclava.

Ganó. Su caso es considerado uno de los primeros en que una mujer de ascendencia africana consiguió su libertad mediante una demanda en las colonias inglesas.
Casi cuatro siglos después, según registros genealógicos, Johnny Depp es su octavo tataranieto. Una joven que arriesgó todo en un tribunal de 1650 terminó dejando una huella que hoy llega hasta Hollywood.

