Joleen Cummings tenía 34 años y tres hijos cuando terminó su turno en Tangles Hair Salon, en Fernandina Beach, Florida, en mayo de 2018. Nunca volvió a casa.

La alarma sonó el Día de las Madres, cuando no apareció a recoger a sus hijos. Su auto estaba abandonado frente a un Home Depot. Los investigadores pusieron la mirada en una compañera de trabajo que se hacía llamar Jennifer Sybert y que fue arrestada en relación con el vehículo.

Ahí empezó lo inesperado: su verdadero nombre era Kimberly Kessler. Durante más de dos décadas había saltado entre decenas de ciudades usando al menos 18 alias distintos. Dentro del salón se encontraron rastros de sangre.

En diciembre de 2021, un jurado la declaró culpable de asesinato en primer grado y robo de vehículo tras deliberar menos de tres horas. Fue condenada a cadena perpetua sin libertad condicional. El cuerpo de Joleen jamás fue encontrado.

