
Jordan Peele subía al escenario de los premios DGA en 2018 a recibir el galardón a mejor director debutante por ‘Get Out’. Y en vez de agradecer solamente a su equipo, decidió contar la anécdota más absurda de su carrera.
Le habían ofrecido ponerle voz a ‘Poop’, el emoji de caca, en Emoji: la película. Su primera reacción fue un rotundo no a su representante, al considerar la propuesta degradante y absurda. Pero aún así se quedó toda la noche pensándolo. Por la mañana sentía curiosidad: llamó para preguntar cuánto le pagarían, pero llegó tarde. El papel ya se lo habían dado al mismísimo Sir Patrick Stewart.


“Dije: al diablo con esto”, contó Peele entre risas, y ahí terminaron sus ambiciones de actuar. Semanas después ganaba el Óscar a mejor guion original. A veces perder un papel de caca resulta ser la mejor jugada de tu vida 💩🏆
