Pham Trung Tri Dung no subió solo al escenario. Sobre sus hombros llevaba a su madre, que apenas semanas antes luchaba contra una enfermedad grave. En la Universidad Nguyen Tat Thanh, en Vietnam, cada paso de ese abrazo improvisado pesaba como años enteros de sacrificio.

Dung creció entre frascos y recetas en la pequeña farmacia de su madre en Go Cong, Dong Thap. Pero el camino no fue lineal: sirvió en el ejército, perdió tiempo de estudio, y durante la pandemia vio de cerca la fragilidad de la vida. Después llegó lo más duro: su padre perdió la memoria y falleció apenas un mes antes de que Dung defendiera su tesis, mientras su madre luchaba contra su propia enfermedad.

Entre hospitales, autobuses nocturnos hacia su ciudad natal y noches escribiendo junto a la cama de ella, Dung se graduó con honores. El día de la ceremonia decidió cargarla en brazos hasta el escenario. No fue un gesto para la foto: fue la manera de devolverle, en un solo instante, todo lo que ella le dio primero.
