En Durango, México, la historia de Kevin González, un joven de 18 años, ha conmovido profundamente a las redes sociales, dejando descubierto el lado más doloroso y restrictivo de las políticas migratorias.

Kevin fue diagnosticado con cáncer en etapa terminal (etapa 4). Mientras su salud se deterioraba rápidamente, su mayor dolor no era físico, sino la ausencia de sus padres, quienes se encontraban en Estados Unidos y no podían regresar debido a su situación legal y el temor a la custodia migratoria.
Su último deseo era simple, pero parecía imposible: volver a abrazar a mamá y a papá.

Luego de una intensa campaña mediática y presión social, las autoridades migratorias finalmente otorgaron la liberación para que los padres pudieran viajar a México.
Los padres de Kevin lograron ese tan anhelado abrazo eterno, lleno de lágrimas y alivio, cumpliendo el deseo del joven mexicano.
Tristemente, pocas horas después de ese hermoso momento y con el corazón lleno de emoción, Kevin, falleció en su casa rodeado de las personas que más amaba.

