Kendrick Johnson tenía 17 años cuando sus compañeros lo encontraron muerto, con la cabeza hacia abajo, dentro de un colchonete enrollado en el gimnasio de Lowndes High School, en Valdosta, Georgia. Era el 11 de enero de 2013.

La versión oficial: entró al gimnasio a buscar un zapato que guardaba dentro del colchonete, quedó atrapado y murió asfixiado por la posición de su cuerpo. Pero hay un detalle que la familia señaló desde el primer día: la abertura del colchonete medía 14 pulgadas. Los hombros de Kendrick medían 19. Un reporte posterior confirmó además que cuando el cuerpo fue devuelto a la familia, le faltaban el cerebro y varios órganos internos, y el torso había sido rellenado con periódicos.

Una segunda autopsia independiente encontró señales de trauma por golpe contuso en el cuello. Horas de grabación de las cámaras de seguridad del gimnasio desaparecieron. El Departamento de Justicia cerró el caso en 2016 sin cargos. La familia presentó una demanda civil de mil millones de dólares. Fue desestimada en 2026. No hay ningún arrestado.

