Anthony Perry no lo pensó dos veces.

Tenía 20 años y estaba en el andén de la estación 69th Street, en Chicago, cuando vio a un hombre caer sobre el tercer riel del tren, el que lleva electricidad suficiente para matar. Todo empezó como una pelea entre dos desconocidos. Terminó con uno de ellos inconsciente sobre el metal y con Anthony saltando a las vías sin calcular el riesgo.

La descarga le recorrió el cuerpo entero al tocarlo. Aun así, con ayuda de otra persona del andén, logró arrastrarlo fuera de las vías y le hizo RCP hasta que llegaron los bomberos. El hombre, de unos 32 años, sobrevivió. Un testigo llamado Tavi Ghee grabó todo y el video se volvió viral en cuestión de horas.

Tres días después, el filántropo Early Walker le hizo una broma con una tarjeta de gasolina, sabiendo que Anthony ni siquiera tenía auto. La broma terminó en algo real: un Audi de regalo, entregado frente a su casa en Greater Grand Crossing, con vecinos y policías de testigos. ‘Necesitamos más Anthonys en el mundo’, dijo Walker.
