

Jacorey High, de 21 años, caminaba con el agua hasta la cintura en Daytona Beach Shores, Florida, junto a su prometida embarazada cuando sintió el primer mordisco. El tiburón, de unos 1,20 metros y color gris, le clavó los dientes en el pie izquierdo dos veces seguidas, sin soltarlo.
Su instinto no fue nadar hacia la seguridad, sino que empujó a su prometida hacia la orilla antes de pensar en su propia herida. Mientras la sangre se mezclaba con el agua, el animal volvió a la carga: intentó morderle un brazo y la otra pierna mientras él corría hacia tierra firme. High logró golpearlo en la nariz para liberarse del segundo ataque.

Llegó arrastrándose hasta la torre del salvavidas antes de desplomarse. Los tendones y ligamentos de su tobillo quedaron destrozados; ahora enfrenta meses de recuperación. Su prometida no sufrió ni un rasguño, gracias a la valentía de High, quien puso su vida en riesgo para protegerla y conseguir que ella llegara a salvo a la orilla.
