Ervin Joaquin Gutierrez viajó desde Roswell hasta Albuquerque solo para cocinar con su familia.

La tarde del 27 de agosto transcurrió como cualquier reunión: bebieron alcohol y prepararon enchiladas de chile verde junto a su primo Nathaniel Cavazos, de 25 años, y otro pariente. Todo se descompuso por un detalle mínimo. Gutierrez, de 22 años, insistía en que su salsa picaba más y retaba a Cavazos a probarla. La discusión subió de tono hasta salir del apartamento y convertirse en golpes: Cavazos terminó ganando la pelea y dejó a su primo sangrando en el suelo.

Lo que vino después no tuvo proporción con lo anterior. Mientras Cavazos se alejaba caminando por el pasillo del complejo Copper Hills, Gutierrez sacó un arma y disparó entre tres y cuatro veces contra su espalda desde unos tres metros. La policía llegó minutos antes de las 11 de la noche y encontró a Cavazos inconsciente; murió en el lugar. A nueve metros del cuerpo, los investigadores hallaron un arma que sí le pertenecía a la víctima, aunque testigos aseguran que jamás llegó a usarla. Gutierrez fue detenido esa misma noche y enfrenta un cargo abierto de asesinato.
