Luis Fernando Díaz tiene 35 años y acaba de convertirse en el primer profesional de su familia.

En vez de toga y birrete, eligió un traje de payaso para recibir su título de médico veterinario en la Universidad de Antioquia. No fue un capricho: su padre, Fernando Díaz, se vistió así durante años para hacer reír en las calles de Medellín, mientras también vendía en los buses y cantaba para sacar adelante a sus siete hijos.,

Luis Fernando empezó la carrera en 2013 y tuvo que pausarla por la pandemia y por la necesidad de trabajar. La retomó en 2024 y terminó sus prácticas en Caicedo, Antioquia, sin soltar nunca la imagen de su padre como motor para no rendirse. Ese diploma, dice, no es solo suyo: es el reconocimiento a un hombre que convirtió el esfuerzo diario en la mejor herencia que pudo dejarle.
