Daniel Bayen tiene 25 años, vive en Estados Unidos y en el verano de 2025 viajó hasta Reino Unido con un objetivo puntual: donar esperma por inseminación artificial fuera de cualquier clínica. Según él mismo cuenta, ese viaje ya dejó cuatro bebés en el mundo.
La BBC lo siguió durante tres días y encontró algo curioso: en sus videos, Dan se presenta a la vez como el “donante mejor pagado” y como alguien que “no busca lucro”. Mientras tanto, mujeres que no logran costear tratamientos de fertilidad recurren a plataformas tipo “Tinder para donantes” para encontrar una alternativa más barata.


¿Es una solución solidaria ante un sistema que excluye a quienes no pueden pagar, o un negocio riesgoso y sin ningún control médico ni legal? ¿Tú qué opinas?
