Justin no fue a la Amazonía buscando el amor.

Llegó desde Estados Unidos con la curiosidad de conocer la selva ecuatoriana: sus ríos, su gente, esa forma distinta de mirar el tiempo. Lo que no esperaba era cruzarse con María, una joven de la nacionalidad shuar, y sentir que ya no quería volver a su vida de antes. La relación creció despacio, entre visitas y conversaciones, hasta que se convirtió en un compromiso de por vida.

Hoy comparten fotos y videos de su día a día en redes sociales, donde miles de personas siguen su historia con cariño. No hay efectos especiales ni grandes anuncios: solo dos culturas que se encontraron en medio de la selva y decidieron construir algo juntos. Un gringo y una mujer shuar demostrando que el amor no pregunta de dónde vienes.

