Sofía López no sabía que alguien la esperaba afuera.
Cuando fue por su diploma universitario en la mano, ahí estaba su abuela, de pie, con un ramo de flores que ella misma había cortado esa mañana de su propio jardín.
No las compró en una florería ni pidió que se las entregaran. Las cultivó, las cuidó, las cortó con sus propias manos para ese momento exacto.


Sofía grabó el encuentro y lo compartió en redes, donde el gesto conmovió a cientos de usuarios. “Esto también fue por y para ti… me quedo con este recuerdo en mi corazón y ese nudo en la garganta que sentí al verte esperándome con las flores de tu jardín”, escribió después. Algunas cosas no se compran, se siembran con el tiempo. ❤️
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