Jamie-Lynne Knighten, de 29 años, hacía fila en un Trader Joe’s de Carlsbad, California, con su bebé de 5 meses llorando en brazos. Su tarjeta fue rechazada. Detrás, la fila crecía y la vergüenza también.

Ahí apareció Matthew Jackson, de 28 años, entrenador personal en un gimnasio de Oceanside. Sin conocerla, pagó los 200 dólares de su compra. Cuando ella quiso agradecerle, él solo le pidió una cosa: que hiciera lo mismo por alguien más algún día.

Al día siguiente, el 11 de noviembre de 2015, Matthew murió en un accidente de auto en Oceanside. Jamie-Lynne se enteró una semana después, cuando llamó al gimnasio para darle las gracias.

Ese gesto en la caja del supermercado fue una de las últimas cosas que hizo en su vida, y hoy sigue repitiéndose cada vez que alguien decide pagarlo hacia adelante.
