Chase Merriweather tenía apenas 3 años cuando un shock séptico hizo colapsar sus órganos. Los médicos, para salvarle la vida, tuvieron que amputarle los dos brazos y las dos piernas. Hoy tiene 16 y es corredor del equipo de atletismo de Wissahickon High School, en Ambler, Pensilvania.
Antes de encontrar su lugar en la pista probó béisbol, fútbol americano, natación y básquetbol. Pero fue corriendo donde algo hizo clic: hace poco clasificó con su equipo al campeonato estatal PIAA, en Shippensburg University, y ganó su prueba de 400 metros con un tiempo de 55.76 segundos.

Su hermano menor, Cassius, lo describe con una sola frase: dice que tiene velocidad de rayo. Chase ya tiene la vista puesta en Los Ángeles 2028, con un sueño que no negocia: subirse al podio paralímpico y colgarse el oro. 🥇
