Leo Østigård, defensor de la selección de Noruega, estaba concentrado en Estados Unidos jugando el Mundial 2026 cuando le avisaron: había llegado el momento. 🍼

No pudo viajar, no pudo tomarle la mano a Aurora Eidmann, su pareja. Pero sus compañeros armaron todo para que no se perdiera nada: una videollamada, una pantalla, y del otro lado el nacimiento de Atlas, su primer hijo. Días antes, Leo había metido un gol en la victoria ante Irak y se lo había dedicado al bebé que todavía no llegaba.

“Es una locura”, dijo después, agotado pero feliz, hablando del trabajo enorme que hizo Aurora durante el parto. A miles de kilómetros de casa, cumpliendo el sueño de todo futbolista, Leo se convirtió en padre sin soltar el teléfono ni un segundo.
