Una mujer de 22 años fue hospitalizada en Estados Unidos después de someterse a una resonancia magnética sin informar que llevaba un plug anal. Según un reporte presentado por un profesional de la salud a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), la paciente comenzó a gritar de dolor cuando el estudio había terminado y los técnicos la retiraban del equipo.

De acuerdo con el informe, la joven dijo que sentía un intenso dolor, náuseas y que estaba a punto de desmayarse. El personal médico solicitó una ambulancia y fue trasladada a un hospital. No obstante, la evolución posterior de la paciente nunca fue informada públicamente.

También ronda esta captura de pantalla de un chat privado que aporta algo de información a la historia.

“El mejor caso de lesiones personales del que he oído hablar: Chris Goodnow, un abogado del Valle (según se informa), tomó el caso de una clienta que está demandando a una empresa de juguetes sexuales. La clienta compró un plug anal que se anunciaba como ‘100 % silicona’. La clienta fue a una cita para una resonancia magnética llevando puesto el plug anal. Para desgracia de la clienta, el plug en realidad tenía un núcleo metálico. El plug anal salió disparado a la velocidad del sonido hacia la cavidad torácica de la clienta. En un memorando lo describieron como un ‘cañón electromagnético anal’ (anal rail gun). La clienta sobrevivió, pero con lesiones graves.”

Las resonancias magnéticas funcionan con un imán extremadamente potente que permanece activo en todo momento. Por esa razón, los pacientes deben quitarse joyas, relojes, cinturones, llaves y cualquier otro objeto que contenga metal antes de ingresar al examen.
¿Se transformará en un mito urbano, en una leyenda?
