Ir al lugar más feliz del mundo para terminar recibiendo patadas voladoras. Esto le pasó a Zhang de 24 años al desatar la furia de un fumador en Disneyland Shanghai. Xu, de 34 años, encendió un cigarrillo frente a un restaurante familiar.

Zhang solo le pidió amablemente que fuera a la zona de fumadores, pero Xu sintió que el tono fue “muy duro”. ¿Su reacción? Lanzar golpes y patadas de karate en pleno parque y frente a niños aterrados. Una empleada intentó pararlo, pero fue inútil.


Tras dejar a Zhang en el hospital con múltiples contusiones, la policía medió la situación y el karateca tuvo que pagarle una indemnización de cinco cifras.Le salió carísimo el capricho de fumar donde quería.
