Jennifer Benavides solo esperaba el bus.

Una joven se acercó a pedirle el teléfono. Se llamaba Karla Ibarra, tenía 18 años y cargaba a su hijo de apenas un mes. Lo que siguió no lo vio venir nadie: Ibarra le puso al bebé en los brazos, le entregó el acta de nacimiento, la tarjeta de Medicaid y del Seguro Social, y le dijo que quería regalarlo porque ya no lo quería.

Fue esa noche del domingo 13 de septiembre en el centro de San Antonio, Texas, cerca de las 10:45 p.m. Benavides, sin saber qué hacer, llamó a una amiga para pedir ayuda mientras Ibarra se subía a un Uber y se iba sin su hijo. La joven madre regresó después al lugar y fue arrestada, acusada de abandono y puesta en peligro de un menor con intención de volver por él. El bebé quedó bajo el cuidado de otros familiares, protegido por la decisión de una desconocida que no supo decir que no.

