Kasper Schmeichel pasó de atajar en los estadios más grandes de Europa a ser el taxista de su propia casa.

El arquero danés, de 39 años, cerró una carrera de dos décadas por una grave lesión de hombro. Todo ocurrió en febrero por la liga de Escocia.
Admitió que todavía no sabe qué hacer con tanto tiempo libre. Cuando le preguntaron si el aburrimiento le pesaba, respondió con una sola palabra: “Increíblemente”.

“Tengo tres hijos. Básicamente, soy conductor de Uber a tiempo completo. Es una transición extraña. No estaba preparado para eso. La vida te presenta estas cosas y me estoy adaptando”.
Por ahora, su futuro sigue abierto, y no descarta convertirse en entrenador. ¿Será que el banquillo es el único lugar capaz de reemplazar la adrenalina del arco?
