Katie Price tenía el pecho hinchado y la cara todavía dormida cuando pisó la alfombra roja.


Un día antes, el 7 de septiembre, había volado a Bruselas para una cirugía de “corrección”: uno de sus implantes mamarios había quedado ligeramente más grande que el otro, así que aprovechó para pedir un poco más de volumen en ambos.

De paso, se aplicó relleno facial en las zonas que la edad y la pérdida de peso le habían hundido, todo mientras estaba dormida en el quirófano.


Al día siguiente, ya en los National Television Awards de Londres, contó en Instagram que se sentía como “un hámster” de lo hinchada que estaba, y que el dolor la obligó a recurrir al CBD para aguantar la noche. La acompañó su hija Princess Andre, de 19 años, mientras los flashes registraban un rostro que ya casi nadie reconocía.


Price, de 48 años, ha admitido entre 30 y 40 procedimientos estéticos a lo largo de su carrera, la misma que empezó en los 90 como la modelo ‘Jordan’.
