En 1991, la hermana menor de Keanu Reeves fue diagnosticada con leucemia. Mientras su carrera en Hollywood comenzaba a despegar, el actor decidió involucrarse directamente en sus cuidados, convirtiéndose en uno de sus principales apoyos durante el tratamiento.
No se limitaba a acompañarla al hospital. También le preparaba la comida, limpiaba su casa y se encargaba de sus medicamentos. Incluso durante el rodaje de las secuelas de Matrix, cuando Kim sufrió una recaída, su enfermedad continuó siendo una preocupación para él.
En una entrevista con la revista Woman’s Day en 1999, Kim contó que su hermano la había ayudado muchísimo durante aquellos años. Recordó que, cuando el dolor se volvía demasiado intenso, Keanu se sentaba a su lado y le tomaba la mano. También aseguró que siempre encontraba la manera de apoyarla y consolarla, incluso cuando estaba lejos.
Después de aproximadamente una década de lucha contra la enfermedad, Kim consiguió entrar en remisión. Sin embargo, el compromiso del actor con esta causa no terminó allí.
En 2009, Keanu reveló que llevaba varios años financiando una fundación privada dedicada a apoyar hospitales infantiles y la investigación contra el cáncer. Lo particular es que había decidido mantener su nombre fuera de ella, porque prefería que la organización hiciera su trabajo sin recibir reconocimiento público.
