Kevin Kampl tenía todo lo que un futbolista sueña: un puesto fijo en el Leipzig, la Bundesliga, una carrera sólida. Pero en solo 7 meses perdió a su hermano y a su padre, y algo dentro de él se quebró.

Antes de despedirse, quiso agradecer a la gente que lo acompañó tantos años: regaló más de 4.444 litros de cerveza a los hinchas. Un gesto simple para cerrar una etapa que ya no podía sostener.

Hoy vive en Mallorca junto a su esposa y sus dos hijos, rodeado de plantas en vez de reflectores. “Tuve un año terrible. La paz que tenemos aquí nos vino muy bien”.
“Tenemos frutas y verduras, y siempre estoy al tanto de lo que hace el Leipzig”, contó. A veces la revancha no es volver a ganar, sino aprender a vivir en paz 🌿
