En 2001, Robin Williams conoció a Koko, la famosa gorila que se comunicaba mediante lenguaje de señas. El encuentro estuvo lleno de risas, juegos y abrazos, y logró algo que nadie había conseguido en meses… Hacer sonreír nuevamente a Koko, quien estaba de duelo por la pérdida de su compañero Michael.

Williams describió esa experiencia como “asombrosa e inolvidable”, profundamente conmovido por la capacidad de Koko para expresar emociones y afecto.
Esa conexión entre ambos fue tan genuina que, años más tarde, la gorila también sentiría la pérdida del actor, pues cuando le comunicaron la noticia, Koko reaccionó con profunda tristeza.


De hecho, el doctor Penny Patterson, presidente de The Gorilla Foundation, contó que la gorila quedó pensativa, bajó la cabeza y finalmente expresó en señas dos conceptos: “mujer” y “llorar”. 💔
