En Nepal, los perros dejan de ser mascotas para convertirse en dioses durante el Kukur Tihar. Esta festividad, celebrada entre octubre y noviembre dentro del festival de las luces, rinde tributo a la lealtad canina.

Según la tradición, estos animales son mensajeros de Yama, el dios de la muerte, y guardianes del más allá. La leyenda cuenta que el príncipe Yudhisthira se negó a entrar al cielo si no era junto a su fiel can, logrando que el animal fuera bendecido.

Durante la jornada, todos los perros reciben una “tika” roja en la frente y hermosas guirnaldas de flores.

El festejo termina con un banquete de carne, huevos y golosinas, porque ese día “el abuso o el abandono no tienen cabida”. Es un recordatorio de gratitud hacia nuestros amigos más fieles.
