Kyle Carpenter se lanzó sobre una granada para salvar a su compañero y su corazón se detuvo tres veces antes de volver a levantarse

Por Diego Aguirre
7 September, 2026

Kyle Carpenter tenía 21 años cuando decidió no pensarlo dos veces.



Fue el 21 de noviembre de 2010, en Marjah, Afganistán. Una granada cayó cerca de su compañero Nicholas Eufrazio y Kyle se lanzó sobre ella. La explosión le perforó el cráneo, le desfiguró el rostro, le arrancó un ojo y le colapsó un pulmón. Durante la evacuación, su corazón se detuvo tres veces. Tres veces los médicos lo trajeron de vuelta.



Después vinieron cinco semanas de coma, más de dos años y medio internado y casi 40 cirugías: le reconstruyeron el pulmón, el brazo derecho —roto en más de 30 partes—, le colocaron un ojo protésico y una mandíbula nueva. Cuando por fin pudo caminar otra vez, no se conformó con sobrevivir: corrió maratones, se lanzó en paracaídas y volvió a las aulas como estudiante de tiempo completo.



El 19 de junio de 2014, en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama le entregó la Medalla de Honor. Kyle se convirtió en el receptor vivo más joven de la historia reciente. Todo por un segundo en el que eligió el cuerpo de otro antes que el suyo.

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