Kylian Mbappé creció viendo cadáveres en su barrio de Bondy y usó el fútbol para escapar de ese destino

Por Alexander López
9 July, 2026

Bondy queda a solo 10 kilómetros de París, pero ahí la distancia se mide en otra cosa: sobredosis en la calle, violencia que no da tregua, vecinos sin techo. Ahí creció Kylian Mbappé, y ahí vio cosas que ningún niño debería ver.

Su padre había llegado a Francia como refugiado. En 1990 conoció a su esposa en el AS Bondy, el club de barrio que terminó siendo el refugio de toda la familia.

Mientras otros chicos del suburbio quedaban atrapados en ese ambiente, Kylian encontró una salida: primero la flauta, de la mano de su maestra Céline Bognini, y después el fútbol, el mismo deporte que su padre practicó y luego enseñó como entrenador.

Hoy Mbappé lo recuerda sin filtros: “Un niño no tiene que ver muertos en la calle”.

No lo dice para victimizarse, lo dice porque el balón lo sacó de ahí, y porque nunca quiso olvidar de dónde viene ni negar lo que ese barrio todavía sufre.

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