Jennifer Skiles tenía 3 años cuando la adoptaron, pero siempre tuvo la duda de su origen. A los 19 años comenzó a buscar a sus padres biológicos y pasó media vida buscando. Lo que no sabía era que su padre no sabía que ella existía.

Jennifer Skiles nació en 1979 en una base militar en Alemania. Su madre, Cheryl Brown, la dio en adopción por miedo a una relación violenta. Fue entonces cuando fue adoptada a los 3 años en una familia que recuerda con cariño, pero a los 18 murió su padre adoptivo y, siete años después, lo hizo su madre. De nuevo sola, decidió que era hora de buscar sus raíces.
La joven y su madre se reencontraron y se volvieron inseparables. Hablaban a diario. Hasta que en 2017 un accidente de auto se la llevó, pero antes de morir le dejó un nombre: Paul Lonardo, un soldado con quien tuvo un romance fugaz a fines de los 70.
En 2022, una prueba de ADN la llevó hasta Rhode Island y, después de mucho investigar, pudo conseguir el número de teléfono de Paul y hablar con él por primera vez: “Fue como volver a casa, como si lo conociera de toda la vida”.

Para la sorpresa del hombre, él no sabía que había tenido una hija.
“Si lo hubiera sabido, nunca la habría dado en adopción”.
Durante cuatro años se visitaron, y los hijos de Jennifer empezaron a llamarlo abuelo. Fue entonces que él lo decidió: Le preguntó a su hija si quería que la adoptara.
El 22 de enero de 2026, en el ayuntamiento de Cranston, Paul se convirtió en su papá ante la ley. La sala aplaudió y muchos lloraron.

Él no pudo estar en su infancia, pero eligió estar en el resto de su vida.
