En 1980, un propietario compró una Toyota Pickup nueva en Estados Unidos. Más de cuatro décadas después, la camioneta había superado 1 millón de millas, unos 1,6 millones de kilómetros, y continuaba en funcionamiento.
Su historia está lejos de la de un vehículo cuidado únicamente para exhibición. Durante todos esos años fue utilizada para off-road, rallyes y otras actividades exigentes, además de sufrir accidentes. Apenas dos semanas después de ser comprada, tuvo un choque contra un MG Midget, pero fue reparada y volvió a la carretera.

El motor original llegó a recorrer aproximadamente 400.000 millas (644.000 kilómetros) antes de ser reemplazado. La transmisión también fue sustituida por una de cinco velocidades, mientras que otras piezas fueron renovadas a medida que el desgaste lo hizo necesario.

La carrocería conserva las huellas de sus décadas de uso: óxido, pintura deteriorada, agujeros en el piso y numerosas modificaciones. No es una camioneta conservada como nueva; precisamente lo impresionante es que siguió siendo utilizada durante todo ese tiempo.

Con más de 1,6 millones de kilómetros acumulados, esta Toyota se convirtió en un extraordinario ejemplo de longevidad. Una camioneta comprada nueva en 1980 que, después de más de 40 años de golpes, reparaciones y caminos difíciles, todavía seguía rodando.
