“No son trofeos, son vidas.” Con esa frase, Ricky Gervais volvió a poner el dedo en una llaga que muchos prefieren ignorar: la de los leones, elefantes y jirafas que cada año terminan abatidos para que alguien cuelgue su cabeza en una pared.

El actor británico fue directo, sin rodeos. Para él, no existe hazaña en apuntar un rifle contra un animal que no tiene forma de defenderse. Lo que algunos llaman trofeo, él lo llama lo que realmente es: el final de una vida que no le pertenecía a nadie más que a la propia naturaleza.

Su mensaje tocó una fibra que sigue abierta en todo el mundo. Un elefante no nació para una foto de celebración, una jirafa no debería morir por el ego de un desconocido. Y tú, ¿crees que alguna vez dejará de existir este negocio de la muerte disfrazada de aventura?

