
Nada más tranquilizador que descubrir que el caos de tu infancia tenía nombre, apellido y número de nacimiento. Un estudio reciente llegó con la energía de un veredicto judicial para anunciar que los hijos segundos son la mayor causa de desorden, tanto en casa como en la sociedad en general. Los investigadores señalan las dinámicas familiares como factor clave: el primogénito recibe toda la atención, las reglas y las expectativas. El segundo llega, observa el sistema, y decide no seguirlo. ¿El resultado? Una criatura sin miedo al caos porque, básicamente, nunca tuvo que temerle a nada. La foto que acompaña el estudio lo resume mejor que cualquier abstract académico: el bebé sentado, tranquilo, mirando a cámara. La niña mayor, a su lado, jalándole el pelo con una convicción impresionante. El bebé no llora. Ella tampoco. Todo perfectamente normal para ambos. El post acumuló 339 mil reacciones, porque evidentemente hay mucha gente que creció siendo el primero y finalmente tiene pruebas.
