La cirugía que convierte un antebrazo amputado en una especie de mano y todavía se utiliza más de 100 años después

Por Ignacio Mardones
11 September, 2026

A primera vista puede parecer una prótesis, pero no lo es. La cirugía de Krukenberg es una técnica que permite transformar el antebrazo de una persona amputada en una especie de pinza capaz de agarrar objetos y conservar parte de la sensibilidad.

El procedimiento fue desarrollado por el cirujano alemán Hermann Krukenberg durante la Primera Guerra Mundial. La idea era ofrecer una alternativa funcional a personas que habían perdido sus manos: en lugar de cubrir completamente el muñón, se separan el radio y el cúbito y se convierten en dos estructuras móviles que pueden abrirse y cerrarse como una pinza.

Una de las principales diferencias con una prótesis convencional es que el paciente puede conservar la sensibilidad del tejido. Esto significa que, además de utilizar la nueva estructura para sujetar objetos, puede percibir el contacto y controlar los movimientos utilizando sensaciones provenientes de su propio cuerpo.

Aunque fue desarrollada hace más de un siglo, la técnica no desapareció. En 1998, por ejemplo, el procedimiento fue utilizado en Freetown, Sierra Leona, donde se realizaron 15 operaciones en 11 pacientes que habían sufrido amputaciones durante la guerra civil. Después de tres meses, todos los pacientes evaluados podían comer y beber de manera independiente y tres cuartas partes habían recuperado algún grado de destreza.

Screenshot

La operación también continúa utilizándose en determinados casos en países como Camboya. Un estudio publicado en 2024 analizó a pacientes que habían perdido sus manos debido a quemaduras eléctricas y encontró que el procedimiento podía proporcionarles una función útil.

La apariencia es muy diferente a la de una mano tradicional y por eso la técnica puede resultar impactante al verla por primera vez. Sin embargo, su objetivo nunca fue imitar una mano desde el punto de vista estético, sino recuperar algo mucho más básico: la posibilidad de agarrar, sentir y realizar nuevamente tareas cotidianas después de una amputación.

Más de 100 años después de su creación, la cirugía de Krukenberg sigue siendo un ejemplo de cómo una solución desarrollada en medio de una guerra puede encontrar utilidad décadas más tarde, especialmente en lugares donde las prótesis sofisticadas no siempre están disponibles.

Puede interesarte