
Durante décadas nadie preguntó cómo se sentían los elefantes debajo de esas monturas.
En Saraha, la puerta de entrada al Parque Nacional de Chitwan, decenas de elefantes cargaron turistas por generaciones mientras su columna, sus patas y su estructura ósea sufrían en silencio. La Corte Suprema de Nepal lo confirmó con evidencia científica en el punto 48 de un fallo de 62 páginas: esos cuerpos nunca estuvieron diseñados para soportar howdahs pesados ni grupos de humanos durante horas. El resultado era dolor articular crónico, deformaciones físicas y estrés severo.

El tribunal, en esta resolución dictada en diciembre de 2025 y publicada a mediados de 2026, no solo ordenó terminar con los safaris: también exigió prohibir el encadenamiento y preparar la jubilación de los elefantes de Chitwan, con centros de rehabilitación construidos para recibirlos. El gobierno deberá liderar una transición que proteja también a las familias que dependían de esta industria.
Así, un animal que durante años fue atracción se convierte en símbolo de un turismo que empieza a mirar antes de subirse.

