La cuerda le cortaba la boca y él intentaba sacársela con la lengua una y otra vez, pero los paseos no se detuvieron

Por Javiera Müller
3 September, 2026

Una joven caminaba por la playa de Dadar Chowpatty, en Bombay, cuando se topó con uno de esos caballos que alquilan para paseos turísticos. No necesitó preguntar nada: bastó mirarlo a los ojos para entender que algo estaba mal.

Tenía el cuerpo agotado y una cuerda metida en la boca que parecía lastimarlo. El animal intentaba sacársela con la lengua, una y otra vez, sin lograrlo nunca. Ella se quedó ahí, tocándole la cara, sintiéndose completamente impotente ante algo que no podía arreglar.

Este caballo es solo uno entre miles de animales que nacen, viven y mueren cargando a otros sin haber elegido nada de eso. Ningún permiso, ningún descanso, ninguna voz. Mientras el negocio de los paseos siga funcionando así, la pregunta que queda flotando es simple: ¿hasta cuándo el entretenimiento humano justifica el sufrimiento de quien no puede decir que no?

ImZafreen/ Reddit

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