Hayden Panettiere tenía 36 años cuando la encontraron sin vida en un apartamento de Greenville, Carolina del Sur, el domingo 16 de agosto de 2026.

La autopsia no halló signos de trauma. Nada de golpes, nada de violencia visible.
Pero las llamadas al 911 que hicieron su novio intermitente, Brian Hickerson, y el hermano de este, Zach, mencionan algo distinto: una posible sobredosis y maniobras de reanimación cardíaca.

Hickerson entregó a la policía una bolsa con medicamentos que, según dijo, la actriz tomaba habitualmente. Nada de esto está confirmado todavía — los resultados de toxicología pueden tardar semanas en llegar.

Lo que sí es nuevo es la DEA. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, la misma que persigue carteles y redes de narcotráfico a nivel federal, se unió a la investigación junto a la policía de Greenville y la oficina del forense.


Su participación no confirma un delito ni una sobredosis, pero sí abre la puerta a que el caso deje de ser un expediente local y pase a manos federales.
Panettiere había escrito en sus memorias, publicadas apenas en mayo, sobre años de adicción y depresión posparto.
