
Mamá Pickles tenía apenas 2 años y estaba a días de parir cuando la abandonaron en la calle.
Sus dueños le dijeron a los rescatistas de control animal que ‘ya no la necesitaban’. Así, sin más explicación, dejaron a una perra embarazada de ocho cachorros a su suerte. La organización Pits & Giggles Rescue, en Estados Unidos, la recogió y decidió hacer algo que hace con cada perra que rescata en su condición: regalarle una sesión de fotos digna de revista, con corona de flores incluida.

La fotógrafa que la retrató contó que, a pesar de todo lo que había vivido, Pickles se mostró cariñosa y tranquila frente a la cámara. Pocos días después llegaron sus ocho cachorras, todas hembras, y hubo una segunda sesión para celebrarlas. Quienes la usaron para vender crías terminaron perdiéndola justo antes de que ella y sus hijas encontraran, por fin, un hogar que las quisiera.


