Tenía 3 años cuando un médico pronunció dos palabras que su familia no olvidaría: parálisis cerebral.
Roy Frank Mitte III había nacido el 21 de agosto de 1992 en Jackson, Mississippi. Según El Heraldo, lo adoptaron a las pocas semanas de nacer Roy y Dyna Mitte, y creció junto a su hermana Lacianne. Nadie en esa casa sabía hacia dónde lo llevaría ese diagnóstico.

En 2006 se mudó a Hollywood. Buscaba papeles donde su discapacidad sirviera para enseñar algo al público. Empezó como extra y con apariciones pequeñas en Hannah Montana.
En 2008, con 16 años, llegó el papel. Fue Walter White Jr., el hijo adolescente de Breaking Bad, un chico que también vivía con parálisis cerebral. La serie duró hasta 2013 y lo puso frente a millones de personas.
Entonces hizo lo que casi nadie hace con la fama: la usó para abrir la puerta de otros. Fue portavoz de la campaña I AM PWD y presentó los Juegos Paralímpicos de Río 2016 para Channel 4. Pidió algo muy simple: “Es hora de que se den papeles de personajes discapacitados a actores discapacitados”. Un estudio que citó mostraba que el 95% de esos personajes los interpretaban actores sin discapacidad.

También dijo: “No estaría en la posición que estoy hoy sin mi discapacidad”.
Y lo resumió así: “La discapacidad es fuerza, conocimiento, poder y comprensión”.
La gente que lo vio crecer en pantalla vio a un chico caminando a su manera. Él quiso que vieran más: que ese modo de caminar también podía ser una bandera.
