El pelícano no tiene filtro. Ve algo del tamaño aproximado de un pez y actúa primero, piensa después.
Su pico es blando y no puede masticar nada, así que cada intento de comida termina siendo un trago entero o nada. El problema es que decide si la presa entra o no DESPUÉS de haberla atrapado, cuando ya es tarde para devolverla. Por eso hay pelícanos documentados tratando de tragarse pelotas, botellas y peces que claramente no les caben, todo impulsado por ese instinto de “si se mueve, es comida” que no distingue entre una sardina y un objeto flotante.


El resultado puede ser gracioso de ver, pero también arriesgado para el ave: intentar tragar algo demasiado grande puede provocarle ahogamiento o lesiones internas. Así que la próxima vez que veas a un pelícano forcejeando con algo imposible en el pico, ya sabes: no es torpeza, es pura ambición mal calculada.


