Cinco estrellas del fútbol mundial han enfrentado denuncias por delitos sexuales, pero ninguno ha sido condenado.
El marroquí Achraf Hakimi deberá ir a juicio en Francia por una acusación de violación que niega. El ghanés Thomas Partey enfrenta siete cargos por presuntas violaciones y agresión sexual en el Reino Unido, y se declaró no culpable.

Por otro lado, Cristiano Ronaldo fue acusado por un supuesto hecho ocurrido en 2009, pero la demanda fue desestimada y no se presentaron cargos penales. Neymar también enfrentó una denuncia por violación en 2019, aunque la investigación fue cerrada por falta de pruebas. En tanto, el japonés Kaishu Sano fue detenido en 2024 por una presunta agresión sexual grupal, en un caso que continuó bajo investigación.

Para un sector del público, eso lo dice todo: sin sentencia, no hay culpables, y juzgarlos en redes equivale a linchamiento. Para el otro bando, los desenlaces judiciales reflejan exactamente cómo opera el poder cuando los bolsillos son profundos y los equipos legales, inagotables.
¿La fama y el dinero distorsionan la justicia en estos casos, o el principio de inocencia debe proteger a todos por igual?
