La familia de Heath Ledger tenía derecho legal a toda su fortuna y decidió entregársela completa a la hija que él nunca vio crecer

Por Rodrigo Martínez
13 August, 2026

Heath Ledger murió el 22 de enero de 2008, a los 28 años, sin saber que su testamento guardaba un error que dolería después.

Lo había redactado en 2003, dos años antes de que naciera su única hija, Matilda, fruto de su relación con Michelle Williams. Por eso, cuando llegó el momento de repartir sus 16,3 millones de dólares, la ley solo reconocía como herederos a sus padres, Kim y Sally, y a sus hermanas. Matilda, la niña que él más había querido proteger, no figuraba en ningún papel.

Pero la familia no necesitó que un documento les dijera qué hacer. Cedieron cada dólar a Matilda a través de un fideicomiso, y su padre lo confirmó a People meses después: ese había sido el plan desde el primer día. Cuando Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law terminaron la última película de Heath, tampoco lo pensaron dos veces: donaron sus salarios completos para que la hija de su amigo tuviera lo que él no llegó a dejarle por escrito.

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