Hay cosas que solo pasan en el Azteca. El 13 de junio de 2026, mientras México le ganaba a Sudáfrica en la inauguración del Mundial con más de 80,000 personas en las gradas, un aficionado anónimo protagonizó su propia victoria personal. Sacó un falso teléfono celular, deslizó un botón lateral, lo destapó y se echó un sorbo de lo que fuera que llevaba dentro. Con la FIFA mirando, con los guardias ahí nomás, con todo el aparato de seguridad del torneo más grande del planeta en ese estadio. Y nadie lo paró.

Lo que el video no muestra es el nivel de ingeniería doméstica involucrado. La anforita estaba perfectamente camuflada como un smartphone, forma, proporciones, hasta el detalle del botón que funciona como tapa. Suficiente para colar sin problemas por cada punto de revisión. Y si te preguntas por qué alguien se tomaría ese trabajo, la respuesta tiene 17 dólares de precio, lo que cuesta una sola cerveza adentro del estadio durante el Mundial 2026.

En redes, el clip se convirtió en un debate instantáneo. Unos aplaudieron el ingenio como si fuera una hazaña nacional. Otros lo criticaron como una falta a las reglas. Pero la mayoría simplemente compartió el video riéndose, porque hay algo universalmente simpático en ver a alguien ganarle una batalla tan absurda a un reglamento tan serio.
