450 dólares por un pedazo de pasto. Así de simple, así de absurdo. La FIFA anunció que venderá fragmentos del césped que se usará en la final del Mundial 2026, el 19 de julio en el estadio MetLife de Nueva Jersey.

Cada trozo mide apenas 17.5 por 17.5 por 17.5 y viene sellado en acrílico junto a un USB de recuerdo, todo empacado en una cajita como si fuera una joya. La tienda oficial lo describe como “un artículo de colección único” que celebra “uno de los mayores eventos deportivos del mundo”.

El detalle que indigna a más de uno. Solo se enviará a Estados Unidos y Europa, y recién después de jugarse la final. Mientras tanto, los aficionados siguen quejándose de las entradas más caras en la historia de los mundiales y de no poder llevar ni agua a los estadios. El césped, al parecer, sí tiene prioridad.

