La flecha que lo atravesó también lo salvó: el caso médico que desconcertó a los neurocirujanos de Ancona

Por Aracely Molina
22 June, 2026

Dos días. Ese es el tiempo que un hombre de 64 años pasó solo en su casa en Ancona, Italia, con una flecha de ballesta clavada en el cráneo. Sin comer, sin beber, sin llamar a nadie. Cuando lo encontraron el domingo por la mañana, estaba agonizante pero consciente: los ojos abiertos, balbuceando de forma incoherente.


Lo trasladaron al Hospital Torrette de Ancona, donde el doctor Maurizio Iacoangeli, jefe de Neurocirugía, se enfrentó a un caso que definió como extraordinario. La paradoja clínica era brutal: la propia flecha actuaba como un tapón. Extraerla sin planificación significaba una hemorragia masiva casi segura. El hecho de que fuera de carbono —y no de metal— permitió realizar una tomografía computarizada con imágenes claras y planificar la intervención con precisión milimétrica.

Lo que salvó al paciente fue, en parte, la trayectoria del proyectil: evitó las zonas cerebrales vitales por márgenes que los médicos califican de increíblemente afortunados. Iacoangeli habló de la plasticidad cerebral como otro factor clave de recuperación. El hombre permanece en estado grave, y las circunstancias del disparo —accidente o intento de suicidio— siguen sin esclarecerse.

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