La imagen parece imposible, pero existen casos documentados de gusanos que pueden vivir en el ojo humano. Se trata de parásitos del género Thelazia, conocidos como “gusanos oculares”, que normalmente infectan a distintos animales y solo ocasionalmente llegan a los seres humanos.

El parásito puede desplazarse por la superficie del ojo, debajo de los párpados y cerca de los conductos lagrimales. En una persona infectada puede provocar irritación, lagrimeo excesivo, sensación de tener algo dentro del ojo, picazón, secreciones y sensibilidad a la luz.
Lo más inquietante es que el gusano puede llegar a ser visible a simple vista. Suelen ser organismos pequeños y blanquecinos que se mueven sobre la superficie ocular.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en Oregón, Estados Unidos. En 2016, Abby Beckley, de 26 años, comenzó a sentir una irritación en su ojo izquierdo después de pasar tiempo al aire libre. Cuando revisó su ojo descubrió algo que parecía imposible: había un pequeño gusano moviéndose allí.
Los médicos terminaron extrayendo 14 gusanos de su ojo. Los parásitos fueron identificados como Thelazia gulosa, una especie que normalmente afecta al ganado y que hasta entonces no había sido documentada en humanos.

Estos parásitos no aparecen espontáneamente dentro del ojo. Son transmitidos por moscas que se alimentan de las lágrimas de los animales y pueden depositar las larvas alrededor del ojo de otro huésped. En los seres humanos, la infección es considerada poco frecuente y accidental.
El tratamiento consiste en retirar físicamente los gusanos, normalmente mediante un procedimiento realizado por profesionales de la salud. Una vez eliminados, los síntomas suelen desaparecer.

Así que sí: aunque la fotografía pueda parecer una escena de terror, un gusano moviéndose dentro de un ojo humano es algo que realmente puede ocurrir, aunque se trate de una infección poco común.
