Jeremy Meeks estaba en una celda de la cárcel del condado de Sacramento cuando su cara ya era meme en medio mundo. Era junio de 2014 y el Departamento de Policía de Stockton, California, había subido su foto policial a Facebook como parte de una operación rutinaria. En una semana, la imagen acumuló más de 95,000 comentarios y 20,000 ‘me gusta’. La razón: sus ojos azules. Le llamaron “el delincuente atractivo” y las ofertas de modelaje empezaron a llegar antes de que el juez siquiera dictara sentencia.

Pero el camino que llevó a Meeks a esa celda no había sido sencillo. Creció en un hogar marcado por la heroína, su padre cometió un asesinato cuando él tenía apenas nueve meses y pasó más de una década entre centros de detención juvenil y prisión por distintos delitos. En febrero de 2015 fue declarado culpable de posesión ilegal de armas y condenado a 27 meses. Firmó su primer contrato de modelaje estando todavía encarcelado. “Recibí, creo, 45 contratos”, recordó años después.

Hoy, 12 años después de aquella foto, Meeks ha desfilado para Philipp Plein y Tommy Hilfiger, firmó un acuerdo de 15 millones de dólares para lanzar su propia línea de ropa, protagonizó cinco películas en diez meses y publicó su autobiografía en 2024. Lleva tres años en celibato por elección propia: “No quiero distraerme”, dijo en 2025. De la ficha policial a la pasarela, en una de las trayectorias más extrañas que ha dado internet.
