Antes de convertirse en mamá, Katherine Heigl ya había visto dentro de su propia casa que una familia podía construirse sin compartir una gota de sangre ❤️
La actriz creció junto a su hermana Margaret, quien fue adoptada en Corea del Sur, y esa experiencia hizo que la adopción siempre fuera parte natural de la idea de familia que imaginaba para su futuro. Por eso, cuando formó una familia con Josh Kelley, tenía claro que quería seguir ese camino.
En 2009 adoptaron a Naleigh, también nacida en Corea del Sur, y en 2012 llegó Adalaide. Años después Katherine vivió también la experiencia de un embarazo y dio a luz a su hijo Joshua, pero aseguró que eso no cambió lo que sentía por sus hijas.

Para ella, la diferencia estuvo en el proceso, no en el vínculo. Incluso contó que al sostener a un hijo por primera vez el amor aparece de inmediato y nace también ese impulso de protegerlo de todo.
Katherine lo tenía claro desde mucho antes de ser madre: quería formar una familia parecida a aquella en la que ella misma había crecido. Y nunca necesitó que todos compartieran el mismo ADN para llamarla familia ❤️
