Aunque millones de personas lo recuerdan como Brian O’Conner, el carismático protagonista de Rápidos y Furiosos, quienes conocieron a Paul Walker aseguran que su mayor legado no estuvo frente a las cámaras, sino en los actos de generosidad que realizaba cuando nadie lo estaba mirando. Uno de ellos ocurrió durante las fiestas de fin de año de 2004.

Paul Walker había entrado a una sucursal de la joyería Bailey Banks & Biddle, ubicada en Santa Bárbara, California, para comprar algunos regalos navideños. Mientras observaba las vitrinas, escuchó la conversación de una joven pareja. Ellos eran Kyle y Kristen Upham.

Kyle era un veterano del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Había servido en la guerra de Irak y estaba a punto de ser enviado nuevamente a una segunda misión. La pareja observaba un anillo de compromiso valorado en US$9.000, pero pronto quedó claro que estaba completamente fuera de su presupuesto.

Según contaría años después una de las vendedoras de la tienda, Kyle explicó que simplemente no podía gastar esa cantidad de dinero. Paul Walker escuchó toda la escena. Y tomó una decisión.

Sin acercarse a la pareja, llamó discretamente al gerente de la joyería. Le pidió que cargara el valor completo del anillo a su cuenta. Pero hizo una petición especial. No quería que Kyle y Kristen supieran quién había pagado.

Cuando el veterano volvió al mostrador resignado, el vendedor simplemente le informó que el anillo ya estaba pagado. La pareja quedó completamente desconcertada. Nunca conocieron la identidad del misterioso benefactor.
Durante mucho tiempo, nadie habló del episodio. La propia joyería respetó el deseo de Walker de mantener el anonimato. Recién en 2013, tras la trágica muerte del actor en un accidente automovilístico a los 40 años, una exvendedora que había presenciado la escena decidió contar la historia públicamente.

Fue entonces cuando Kyle y Kristen comprendieron que el hombre que les había regalado el anillo era Paul Walker. “Nos quedamos en shock”, recordaron posteriormente.
